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agosto 4, 2019

Alguna de las conductas indebidas de carácter grave, debidamente comprobadas, que a continuación se señalan:

  1. Conductas de acoso laboral

El acoso laboral o mobbing se puede definir como el proceso conformado por un conjunto de acciones u omisiones, en el ámbito de las relaciones laborales públicas o privadas, y en virtud de las cuales uno más sujetos acusadores crean un ambiente laboral hostil e intimidatorio respecto de uno o más acosados, afectando gravemente su dignidad personal y dañando la salud del o los afectados con miras a lograr distintos fines de tipo persecutorio. No se debe confundir el mobbing con otros fenómenos que se producen en las relaciones laborales, como es el estrés laboral, que pudiera estar constituido por las malas condiciones de trabajo, caso en el cual no necesariamente estamos frente a un acoso moral. Tampoco es posible confundirlo con los conflictos que pueden generarse al interior de la organización entre sus distintos integrantes, en el conflicto lo normal es que los sujetos que intervienen se encuentren en una situación de simetría en la empresa; en cambio, en el acoso existe un grado de desigualdad entre víctima y acosador, desigualdad de naturaleza jerárquica o, por lo menos, psicológica. Asimismo, con relación al ejercicio abusivo de los poderes del empresario, como es la potestad de dirección del empleador, que no es más que la expresión o compresión del derecho de propiedad sobre los medios de producción, de manera tal que éste se encuentra plenamente facultado para determinar el funcionamiento de la empresa de la forma que le parezca más adecuada. Sin embargo, existen muchas organizaciones que pretenden la obtención de utilidades a cualquier costo, sacrificando sus trabajadores, exponiéndolos a sobrecarga de trabajo o a precarias condiciones, lo que constituye ejercicio abusivo del poder de dirección. Con todo, no necesariamente esta situación es constitutiva de acoso moral laboral, pues el empresario ejerce dicho manejo de la empresa no con ánimo persecutorio en contra de una o más víctimas determinadas, sino con fines lucrativos, por lo que estas malas incluso pésimas condiciones son para todos los trabajadores por igual. Con todo, las malas condiciones laborales, el simple exceso de trabajo con horarios excesivos no configuran un acoso moral, así como tampoco cuando se trata de una sola agresión, aún cuando pueda traer aparejadas importantes consecuencias en materia de daños. El mobbing, dice, requiere un proceso de desarrollo continuado y constante del hostigador cuyo detonador contundente es, precisamente, un hecho sin importancia o aislado, pero que después continúa sin ser advertido por la víctima.