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agosto 5, 2019

Art. 160. El contrato de trabajo termina sin derecho a indemnización alguna cuando el empleador le ponga término invocando una o más de las siguientes causales:
1.- Alguna de las conductas indebidas de carácter grave, debidamente comprobadas, que a continuación se señalan:

e) Conducta inmoral del trabajador que afecte a la empresa donde se desempeña

Que para la resolución de la controversia de autos, es decir, decidir si el comportamiento del actor, establecido en el proceso, constituye el presupuesto tenido a la vista por el legislador como causal subjetiva de despido, en la especie, el incurrir en una conducta inmoral grave que afecte la empresa donde el trabajador se desempeña, cabe tener presente, en primer lugar, que el contrato de trabajo, definido en el artículo 7 del Código del ramo, es la convención por la cual el empleador y el trabajador se obligan recíprocamente, éste a prestar servicios personales bajo dependencia o subordinación del primero, y aquél a pagar por estos servicios una remuneración determinada. Dicho pacto constituye, entonces, un acto jurídico bilateral y consensual, que, para la formación del consentimiento y nacer a la vida jurídica, requiere del concierto de las voluntades que en él participan, tanto del trabajador como del empleador y cuyo elemento distintivo es la situación de subordinación en virtud de la cual el último se encuentra facultado para ordenar al dependiente el lugar, horario, y forma en que deberán cumplirse las labores.
Que como lo ha declarado esta Corte en otras oportunidades, el contrato de trabajo se encuentra también marcado por un contenido ético, es decir, por el imperio de ciertos principios que las partes deben respetar, entre ellos, el deber de fidelidad y lealtad a que ambas se encuentran obligadas. Ello, por cuanto el clima de confianza en que han de desenvolverse las relaciones laborales, se genera en la medida que cada uno de los contratantes cumpla con sus obligaciones en la forma estipulada y, fundamentalmente, de buena fe, principio del cual se encuentra imbuida toda nuestra legislación y consagrado, especialmente en materia contractual, en el artículo 1546 del Código Civil. De esta manera, los mencionados deberes de solidaridad y colaboración, integrantes de la carga ética aludida, son claras directrices del comportamiento de los contratantes durante la vigencia de su vinculación, sujetándolos a varios deberes que si bien no han sido explicitados en el texto del contrato pertinente o consensuados expresamente, emanan de la naturaleza de la relación laboral, por ejemplo, que ninguna de las partes actuará en perjuicio o detrimento de la otra.
Que como consecuencia de lo señalado, ante ciertas conductas del trabajador, graves y debidamente comprobadas, el legislador autoriza al empleador a poner término a la vinculación, sancionando a aquél con la pérdida de las indemnizaciones que, en ausencia de las primeras, le habrían correspondido.
Que el motivo hecho valer para el cese de los servicios del actor, esto es, haber incurrido en una conducta inmoral que afectó a la empresa -contemplado en el artículo 160 N° 1 letra e) del Código del Trabajo-, conlleva el desarrollo por parte del trabajador de comportamientos que desconocen los parámetros conductuales generalmente aceptados y cuyo respeto, como se dijo, resulta imprescindible para la convivencia que impone el vínculo laboral. Convoca el presupuesto fáctico de que se trata, entonces, una evidente y notoria vulneración a las buenas costumbres, la ética y la moral, revelando, como señala el autor don Daniel Nadal, «una actitud de ofensa y menosprecio hacia la persona de su empleador, de sus compañeros de trabajo o de otras personas inclusive» (El Despido en el Código del Trabajo, Editorial Lexis Nexis, 2003)
Que junto con la gravedad del hecho y la debida comprobación del mismo, el legislador exigió que esta conducta impropia afecte a la empresa en donde se desempeña, estableciendo así una claro límite entre la vida laboral del dependiente y su esfera privada. Sin embargo, dado el carácter amplio del motivo de que se trata y el concepto integral de buena convivencia y lealtad que subyace al contrato de trabajo, es claro también que la perturbación consecuencia de la actitud debe ser entendida desde una perspectiva global, pues ella se puede dar en el ámbito de funcionamiento externo de la empleadora como unidad productiva y económica, así como también en su interior, en las relaciones entre los trabajadores, de ellos con sus jefaturas ó con terceros que se relacionan con la entidad.